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Última actualización: sábado, 30 de marzo de 2013

El elusivo paso del tiempo

 

© Bárbara ElíasEl estudio de los ciclos por los cuales el ser humano deberá transitar durante toda su vida, es quizás uno de los temas más fascinantes que puedan ser abordados por la Numerología, pues a través de esta antigua disciplina es posible determinar e interpretar el elusivo paso del tiempo.

Todo lo que existe en el Universo se mueve en ciclos periódicos y definidos: el movimiento de los astros, los patrones solares y lunares, las mareas, las cuatros estaciones, los ciclos de crecimiento del mundo animal y vegetal...

 

El movimiento es la esencia del cambio. Los cambios ocurren con el tiempo. Donde quiera que posemos nuestros ojos, existe un eterno y periódico movimiento que regula el proceso de desarrollo y madurez de cada ente viviente, durante el cual todo comienza, progresa y luego culmina, para así dar paso a un nuevo ciclo.

 

Esto implica la evidente existencia de un ritmo de vida regido por leyes cósmicas muy específicas, cuyo conocimiento y correcta aplicación pudiera anticiparnos cuando ciertos eventos tendrían una gran probabilidad de acontecer y por ende, proporcionarnos mayores probabilidades de triunfo, en contraposición a los resultados poco satisfactorios que obtendríamos de atenernos a la casualidad o a las coincidencias.

 

Dentro del esquema cíclico, cada acontecimiento se desarrolla bajo un modelo progresivo y matemático que involucra etapas de gestación, crecimiento, culminación y decadencia. Generalmente el ser humano estaría desfavorecido pues, al desconocer la existencia de este modelo, no conocería la llegada de los momentos que más pudieran favorecerle o no estaría preparado para enfrentar las situaciones “inesperadas” que se le pudieran presentar.

 

Cuando el ser humano aprende a conocer el funcionamiento de las leyes de sincronicidad que rigen los ciclos de vida y trabaja al ritmo de estos, se coloca en armonía con todo el Universo y por ende está en mejor capacidad de aprovechar las influencias positivas asociadas a cada dígito, pudiendo así ser el dueño del libre albedrío que le concede su Destino.

 

Ciclos personales

 

Cada ser humano tiene un ciclo de existencia que vibra en armonía con el ritmo establecido por los dígitos de su fecha de nacimiento o dígitos del Destino. De hecho, el Destino es el mayor de todos los ciclos humanos, pues comprende el período que va desde el nacimiento hasta la muerte. Dicho ciclo está dividido en períodos sucesivos, cuya duración y precisos efectos están definidos por reglas y conceptos asociados a la vibración del dígito específico por el cual transita, señalando las tendencias de los acontecimientos que podrían suceder a su alrededor.

 

Los ciclos personales representan tendencias que rodean al individuo en un determinado período y propician situaciones o acontecimientos que pudieran afectarle individualmente. Estas tendencias pudieran convertirse en verdaderas oportunidades de desarrollo si el individuo optase por seguir las orientaciones que tales dígitos sugieren.

 

Veamos, en general, cómo están distribuidos los ciclos. Los principales ciclos del ser humano (de larga, mediana y corta duración) están vinculados a la fecha de nacimiento y conectados entre sí como engranajes de absoluta precisión. Todos ellos están basados en un patrón de desarrollo asociado a los 9 números cardinales, cuya secuencia conforma las 9 etapas de desarrollo del ser humano, con características específicas para cada una de éstas.

  • El primero de los ciclos de larga duración generalmente abarca la infancia, adolescencia y juventud del hombre, hasta alcanzar la madurez (la exacta duración de este primer ciclo depende del dígito de Destino del individuo, pero está comprendido entre los 25 y los 35 años de edad).
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  • Los siguientes ciclos de larga duración (9 años cada uno) están basados en 9 etapas anuales de desarrollo. Cada uno de estos ciclos posee una particular vibración que le distingue de los otros ciclos siguientes, cuya energía define las oportunidades que se podrían aprovechar y los desafíos a enfrentar durante esos 9 años en particular. Es conveniente hacer notar que el desarrollo de los ciclos de 9 años no se calcula añadiendo 9 años a la fecha de nacimiento de cada persona, pues cada ser humano posee su propio reloj y por ende, el inicio y fin de un ciclo de 9 años variará de humano en humano.
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  • Los ciclos de mediana duración están conformados por períodos sucesivos de un año cada uno, caracterizando las verdaderas etapas operativas y de progreso personal que posibilitan el cumplimiento de los objetivos pertenecientes al plan de vida descrito por el ciclo de 9 años.
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  • Los ciclos de corta duración se generan a partir de la subdivisión del ciclo anual en ciclos mensuales y diarios, también basados en secuencias de nueve números.

Es oportuno hacer notar que los años durante los cuales ocurre una transición o un cambio de ciclo (generalmente, asociados al noveno año de un ciclo personal de 9 años) son los más importantes, puesto que conllevan una energía simultanea de destrucción y reconstrucción, caracterizada por fuertes situaciones de cambio y aprendizaje que dividen la vida de las personas en el “antes” y el “después...

 

A través de la Carta Natal o una Carta Anual realizada por un numerólogo profesional, es evidente que una persona podría obtener una ayuda adicional para conocerse más a sí mismo y conocer por adelantado, a través de todos sus ciclos personales, las oportunidades que se le pudieran presentar.

 

La anterior descripción de los ciclos personales corresponde a postulados clásicos de la numerología pitagórica adaptada al estilo occidental. Sin embargo, como  numerólogo profesional que investiga seriamente el tema de los ciclos, tras años de estudios he llegado a mis propias conclusiones y por ende he desarrollado un método propio para analizar el cíclico devenir del ser humano, basado en un ciclo de casi dos años de duración. Este ciclo, estrechamente relacionado con el Destino personal, constituye la estructura central de un estudio pormenorizado de 4 ciclos de diferente duración, precisamente interconectados entre sí, que rigen y determinan con exactitud la vida del ser humano.

 

Disponiendo de todos los dígitos numerológicos asociados a los ciclos que interactúan entre sí durante cada uno de los 365 días del año referencial, un numerólogo puede estar en condiciones de ayudar a una persona a seleccionar los días y épocas más propicias para desarrollar un proyecto, buscar empleo, invertir en un negocio, planificar un viaje o una mudanza, iniciar o cultivar una relación o probar suerte en los juegos de azar (si fuera el caso).

 

Saber escoger el momento más oportuno

 

Uno de los factores que más determinan el éxito en cualquier empresa que debamos acometer es el sentido de la oportunidad, el conocimiento previo del momento más oportuno para tomar una decisión o para actuar. Algunos lo llaman “instinto”, otros lo denominan “intuición” y el resto quizás lo denominen “sincronicidad”.

 

Como quiera que denominemos este factor, el momento más oportuno para actuar es aquel donde se han reunido una serie de condiciones favorables a nuestro proyecto y en armonía con nuestro ser. No siempre podemos intuir la “presencia” de ese factor, puesto que quizás vibre muy sutilmente y no la percibamos. Al contrario, cuando actuamos sujetos a las apariencias y sin tomar en cuenta esa información sutil, desconocemos las circunstancias que más nos podrían favorecer y nos arriesgamos al fracaso.

 

Fracasamos porque no comprendemos que los eventos aparentemente fluctuantes que ocurren en nuestra vida, en realidad están sujetos a una periodicidad y no suceden “por casualidad”. Fracasamos porque desconocemos la existencia del modelo matemático y sincrónico que rige el funcionamiento de todo el Universo. Este modelo involucra etapas muy precisas, regidas por leyes de sincronicidad que definen el comienzo y el fin de cada etapa. Aprender el funcionamiento de estas leyes y aplicarlas en la vida diaria, equivale a sintonizarse personalmente con la armonía del Universo entero.

 

Ciclos comerciales

 

Lo expresado con anterioridad es también válido para aplicar al tema empresarial. Complementando, todo negocio o empresa se rige por ciertos ciclos:

  • El ciclo de la empresa, el cual está estrechamente vinculado a su fecha de nacimiento, es decir, al día en que fue legalizada.
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  • El ciclo del emplazamiento físico, el cual está asociado a la fecha en que fue firmado el documento legal que compromete la empresa con el inmueble (documento de compra, contrato de alquiler, etc.).
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  • El ciclo personal del dueño de la empresa o de la persona que maneja la compañía.

¿Cuál de estos ciclos puede ser el más importante?

 

Los ciclos comerciales están regidos también por el ciclo de la vida humana, pues forman parte de ella. De hecho, cuando una empresa es legalizada, comienza a usar una denominación comercial, adquiere o renta un inmueble, instala equipos y mercancías, contrata personal y abre sus puertas al público, está actuando a partir de las decisiones personales tomadas por un ser humano o por un grupo de personas que reunieron sus voluntades a favor de una sola causa.

 

Cuando una empresa inicia sus operaciones, su funcionamiento depende de las acciones y reacciones humanas del medio social: el dueño, los socios, los empleados, el público. Sin embargo, hay que saber distinguir los ciclos que puedan predominar.

  • En el caso de una empresa que tenga muchos dueños (una junta directiva de accionistas) o una gran cantidad de directores, el ciclo del negocio es el que domina.
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  • Si la empresa tiene un solo dueño y es éste quien la dirige, su ciclo personal ha de ser tomado muy en cuenta pues quizás el éxito empresarial no esté separado del éxito personal y exista una fuerte interrelación entre ambos ciclos.
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  • A veces, según el tipo de negocio que sea, el ciclo personal es más importante que el ciclo empresarial (sobretodo en el caso de negocios o inversiones personales, de agentes libres o independientes, etc.).
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  • Si el ramo de negocios de la empresa depende predominantemente de un público comprador que deba visitar la sede comercial, se debe tener muy en cuenta el ciclo del emplazamiento físico, pues a través de su conocimiento es posible determinar los momentos de mayor o menor afluencia y por ende, los correctivos que se deban aplicar.

En virtud de las variables enunciadas con relación al estudio de los ciclos, el numerólogo profesional debe saber fusionar todas las tendencias y escoger entre las condiciones imperantes, a los fines de suministrar al empresario una cabal asesoría empresarial que le ayude a escoger el momento oportuno para realizar un determinado tipo de negocio.

 

Gracias al conocimiento de las tendencias presentes en los ciclos numerológicos que involucren a cada cual, el ser humano puede tener la oportunidad de obtener una ayuda adicional para conocerse más a sí mismo, para conocer por adelantado las oportunidades que se le puedan presentar o para enfrentarse a las cotidianas tomas de decisiones y acciones que deba emprender para vivir su día a día. A la postre, todo esto se traduce en un importante ahorro de energía personal.

 

 

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