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Artículos - Numerología para Empresas (Parte 1)
 
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Última actualización: sábado, 30 de marzo de 2013

 

Aplicaciones Empresariales (Parte 1)

 

© Bárbara ElíasCada día que pasa son crecientes las dificultades que las nuevas empresas enfrentan para entrar en los cada vez más competitivos mercados de intercambio comercial. Dichas limitaciones pueden deberse tanto a la competencia en sí como a las probables limitaciones derivadas sus realidades socio-económicas y políticas.

 

En virtud de ello, aún cuando existan esas probables limitaciones, es posible intervenir construyendo una especie de realidad dimensional que haga que la empresa pueda “jugar con ventaja” en su terreno de juego. Esa intervención se basa en la creación de nombres adecuados que originen códigos capaces de lograr dichas ventajas.

 

Existen una serie de variables a tomar en cuenta a la hora de analizar numerológicamente la situación de una empresa comercial existente o para planificar  la creación de una nueva actividad. Veamos a continuación los diferentes aspectos que pueden influir al respecto.

 

Cómo escoger un nombre comercial

(para una empresa, establecimiento, marca, producto, etc.)

 

Los nombres que un individuo usa representan la marca de su personalidad o su propia imagen, pues en cada una de las letras integrantes del nombre se encuentran presentes todas sus potencialidades y también sus debilidades. Lo mismo sucede con los nombres comerciales (de empresas, establecimientos, marcas, productos, etc.).

 

El poder de un nombre como portador de un mensaje es tan efectivo cuanto el uso adecuado de una tonada musical o de un color específico. Los nombres, por tanto, más que etiquetas de identificación son energías vibratorias que emanan impresiones, imágenes e influencias asociadas a las características energéticas de su equivalencia numérica, debido a que las letras que le componen activan repetitivas experiencias que acaban por transformarse en verdaderas creencias capaces de manipular la realidad de las personas e interferir en sus comportamientos.

 

Cuando pronunciamos un nombre comercial, estamos lanzando al espacio una vibración que influye en el ámbito externo y vibra sobre los seres humanos, provocando reacciones asociadas a las tendencias del factor numerológico correspondiente. Debido a ello, el uso adecuado de un nombre puede perfectamente marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso, afirmando o negando sutilmente las características que se pretendan destacar a través de su vocalización.

 

La importancia del nombre de una empresa o de una marca comercial es fundamental, pues no sólo parece ser un adorno estético que puede llegar a evocar una imagen, un sentimiento o una impresión desde el punto de vista del lenguaje usado, sino que posee una invisible carga energética que según su patrón vibracional, tiene la propiedad de rechazar o de atraer oportunidades para el negocio propiamente dicho.

 

Es decir, el nombre de una empresa es un verdadero generador de realidades, pues influye poderosamente en la eficacia de los dueños y empleados que están obligados a vivirlo, así como afecta inconscientemente la percepción que los consumidores puedan tener de ella.

 

Numerológicamente hablando, el nombre representa la personalidad del negocio o la imagen que la empresa proyecta. Cuando los nombres comerciales se hallan identificados con un patrón numerológico afín a los objetivos establecidos, se facilita la canalización de un flujo armonioso de sutiles y benéficos elementos energéticos que atraen inconscientemente a los consumidores identificados intuitivamente con ese invisible patrón, produciéndose así una estable vitalidad comercial.

 

Las personas que han decidido realizar una importante inversión y necesitan disponer de un nombre adecuado para sus empresas o productos comerciales, generalmente no están dispuestas a perder tiempo ni dinero, sobre todo si el proceso de creación de la empresa puede llegar a involucrar importantes inversiones de planificación, investigación de mercado, diseño, construcción y decoración.

 

Si los probables inversionistas han decidido invertir sumas importantes en diferentes rubros para garantizar el éxito de la nueva empresa y necesitan generar una buena impresión al público desde el primer día que comiencen a operar su negocio, ¿por qué arriesgar y acabar poniéndole un nombre cualquiera? ¿Por qué no contratar a un profesional que lo haga eficientemente por ellos y no arriesgar a perderlo todo en poco tiempo?

 

Un nombre adecuado para una empresa financiera no serviría para una empresa alimenticia, como el de la empresa alimenticia no serviría para el de una agencia de viajes. ¿Por qué? Porque el nombre de la empresa financiera debe activar códigos de eficacia en asuntos meramente económicos, mientras que el de la empresa alimenticia debe saber atraer consumidores y activar su confianza en los productos servidos. Y el nombre de la agencia de viajes debe activar en el probable viajero la idea de procurar esparcimiento y recreación. Cada caso es un caso y cada nombre deberá poseer - al margen de los consabidos códigos propios del lenguaje que expresen cada objetivo a través de palabras claves - adecuados códigos numerológicos que conecten los objetivos perseguidos con verdaderas probabilidades de manifestación real.

 

Un nombre adecuado propicia el surgimiento de todo tipo de situaciones armoniosas con los propósitos comerciales, ayudando también a que la empresa suministre servicios adecuados, venda productos exitosos, atraiga consumidores fieles, se rodee de colaboradores compenetrados con esa específica vibración y en síntesis, que crezca empresarial e institucionalmente.

 

Hagamos una pausa y veamos una lista de actividades vinculadas con comercio y público en general, donde sea necesario escoger un nombre (e incluso una fecha adecuada):

  • El lanzamiento de un nuevo producto.
  • La creación de un periódico o revista.
  • El nombre de una institución educativa.
  • El nombre de una empresa de publicidad.
  • La constitución de un bufete de abogados.
  • La fecha de inauguración de una nueva empresa.
  • El título de un libro, película, cadena de cines, espectáculo artístico o programa de TV.
  • El nombre de una compañía constructora, de bienes raíces o una empresa minera.
  • El nombre de una agencia de viajes, cadena de hoteles, línea aérea o compañía transportadora.
  • El título de un proyecto científico, el nombre de un hospital, el de una fundación sin fines de lucro o el de una ONG, etc.
  • Una nueva marca o denominación comercial (alimentos, ropa, perfumes, artículos deportivos, juguetes, herramientas, etc.).

Un nombre adecuado sería aquel que dotara a la empresa de poderosos códigos capaces de desarrollar rasgos de eficacia y productividad en sus directivos y empleados, y transmitiera a sus consumidores visiones de competencia, confianza y prestigio.

 

Si tuvieras que responsabilizarte por la creación de un nombre adecuado a las funciones que debiera realizar una empresa similar a alguna del anterior listado, ¿procurarías garantizarte al máximo que su selección fuera la adecuada? Si el nombre de tu empresa o actividad comercial estuviera vibrando con un patrón energético diferente a los objetivos propuestos, ¿tú crees que eso le ayudaría a conquistar más fácilmente sus metas? ¿Si te convencieras de esto, escogerías un nombre comercial a través de la Numerología? ¿Tendrías el valor de romper viejos paradigmas y abrirte a experimentar algo novedoso y efectivo?

 

La importancia de la fecha de constitución legal

 

Al igual que la fecha de nacimiento en los seres humanos, la fecha en que se constituye legal y oficialmente (o que nace) una empresa representa su fecha de nacimiento y caracteriza su Destino, el cual retrata su objetivo o la razón de ser, las funciones que cumplirá, las oportunidades que tendrá y los desafíos que enfrentará dicha empresa para lograr su cometido. En pocas palabras, la fecha de creación de una empresa es la causante de que ella nazca con ciertos códigos, que podrían no ser adecuados para su desarrollo si la fecha se escogió de aleatoriamente.

 

Si una empresa es creada para un fin específico, pero es constituida o se hace nacer durante una fecha que no vibre armoniosamente con tal propósito, se estaría propiciando una situación adversa puesto que los “estatutos energéticos” de su nacimiento estarían siempre opuestos y en conflicto con las pretensiones de sus creadores humanos (quienes siempre son propensos a llevar las de perder...).

 

Por tanto, es esencial que haya una total integración numerológica entre los propósitos comerciales y la fecha de constitución legal. Pero más importante aún es que exista una armoniosa concordancia entre los dígitos derivados de la fecha de constitución de la empresa y su nombre (personalidad). Cuando esta armonía se produce, la empresa comercial podría poseer la capacidad para proyectar hacia el exterior exactamente aquello que sus dueños desearon al momento de oficializarla.

 

Ubicación física de la sede comercial

 

En un capítulo anterior dedicado al análisis de ubicaciones geográficas y direcciones urbanas, expliqué acerca del significado e influencia de los dígitos numerológicos derivados de todos los elementos que componen una dirección urbana. La afectación de los mismos es enteramente aplicable a un análisis comercial que involucre la decisión de escoger un emplazamiento entre varias alternativas, definir si la ubicación actual de una empresa comercial es cónsona con las actividades que ésta realice (de no serlo, se recomendaría una mudanza) y en última instancia, recomendar un cambio de emplazamiento o de ser posible, aplicar correctivos para convertir en exitosa una dirección desastrosa (esto último dependería de las circunstancias).

 

En principio, la selección de un lugar adecuado para montar una operación comercial debe estar de acuerdo con los propósitos del inversionista, el objeto de la inversión y el mejor momento para lograrlos.

 

Para tener éxito en una empresa comercial no solamente es necesario disponer de un buen nombre o un buen logotipo de identificación. Es imprescindible saber seleccionar adecuadamente su emplazamiento físico, sobretodo si la empresa requiere la visita asidua de potenciales compradores. Por tanto, es muy importante procurar una completa armonía entre los dígitos que caracterizan la ubicación física y aquellos que determinan el propósito comercial (Destino), pues la influencia de energías no compatibles entre sí podría entorpecer el flujo de la vitalidad comercial.

 

Casi todo el mundo conoce historias de algún local comercial aparentemente muy bien ubicado, donde diferentes empresarios han fracasado consecutivamente en varias líneas de negocios hasta que alguien “consiguió” dar con el filón acertado. En la mayoría de los casos, suele haber una falta de armonía entre el espacio físico disponible y el “patrón energético” de uso (“para qué sirve este local”). Lo que en realidad sucede cuando el empresario “consigue” conectarse con la actividad adecuada, es que el ramo comercial escogido vibra armoniosamente con las energías inherentes a esa particular ubicación geográfica.

 

Crear un nombre para un inmueble

 

La idea de intervenir correctivamente sobre la dirección física de una empresa es la de producir un código que introduzca un importante agregado de valor positivo dentro del trabajo que pueda haberse realizado con los nombres y la fecha de creación de la empresa. Una faceta relacionada con una posible intervención al respecto, es la creación de un nombre específico para un inmueble, el cual posea códigos generadores de aspectos comerciales auspiciosos para la empresa en cuestión.

 

Por medio de esta acción - la cual sería recomendable ponerla en práctica desde el mismo inicio, es decir, durante la creación de la sede física - es posible generar una dirección física con personalidad propia. Esta técnica se puede aplicar también en el proceso de creación de nombres para viviendas de uso personal.

 

Las consultas específicas de esta índole no deben ser consideradas como casos aislados. Para que un numerólogo profesional asesore a un empresario en una toma de decisiones como ésta, es imprescindible que sea realizada a priori una completa evaluación de índole empresarial para saber si es favorable tomar una decisión tan importante como la antes citada y si está acorde con las posibilidades que el Destino y los actuales ciclos de la empresa le auguran.

 

 

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