Mario Liani - Numerología Transpersonal - Las Enseñanzas de Kryon
Numerología Transpersonal
Artículos - Introducción a la Numerología (Parte 2)
 
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Última actualización: sábado, 30 de marzo de 2013

 

¿Códigos ocultos en tus nombres?

 

© Bárbara ElíasComo expliqué con anterioridad, la personalidad humana está compuesta por un conglomerado de vibraciones sutiles que interactúan a varios niveles, las cuales no sólo producen la imagen que cada uno de nosotros proyecta hacia el exterior, sino que nos inducen inconsciente e inexorablemente a adoptar determinados modelos de comportamiento.

 

Los elementos externos que identifican y relacionan al ser humano con su entorno son sus nombres y apellidos. Estos configuran el punto de partida referencial de la acción humana, puesto que no podemos concebir a nadie (ni nada) que no tenga un nombre que le identifique ante los demás.

 

De hecho, los nombres existen desde el comienzo de la humanidad, desde que se hizo el lenguaje y están tradicionalmente conectados con significados e interpretaciones adscritas a las culturas ancestrales de las diferentes civilizaciones, es decir, a creencias folklóricas, tradiciones familiares, religión, magia, superstición y los rituales de iniciación (el rito del bautismo es uno de ellos).

 

En virtud de esas antiguas creencias que hoy día continúan vigentes, generalmente se afirma que los nombres personales contienen importantes claves ocultas relacionadas con el devenir del ser humano que los use: es decir, con sus talentos y sus debilidades, su intuición y emociones, sus capacidades mentales y su actitud general ante la vida.

 

Aunque al ser humano se le haya asignado desde el momento de su nacimiento una serie de nombres y apellidos relacionados con su procedencia genética, es muy común (casi una regla) observar que tendemos a usar apenas un nombre y un apellido. Dicho de otra manera, generalmente escogemos el apellido que preferimos usar o cómo nos gusta que nos llamen, en vez de usar todo el conjunto de nombres que nos asignaron.

 

En virtud de ello, el punto de partida para un análisis numerológico de la conducta es la combinación de nombre(s) y apellido(s) que generalmente usamos para presentarnos, pues allí está grabado el código que explica nuestra conducta. O sea, somos tal como somos, porque nos llamamos de cierta manera.

 

En los nombres de cada ser humano existe un código numérico oculto que contiene la información completa de quiénes somos y porqué estamos aquí. Si se quiere, podría ser comparado a los modernos códigos de barras que identifican las características de los productos que ingresan al mercado. Si existe un código con información personal para cada ser humano, debería existir un instrumento de lectura, decodificación e interpretación, ¿verdad?

 

Ese instrumento está representado por la Numerología.

 

¿Cómo se calculan los códigos ocultos?

 

Las claves numerológicas que explican nuestra conducta están ocultas en los nombres y apellidos que generalmente usamos para identificarnos ante los demás. Por tanto, éstas se esconden tras las letras que intervienen en esa composición, las cuales vibran en ciertas frecuencias que pueden ser cuantificadas a través de apropiados cálculos numerológicos.

 

Para realizar dichos cálculos se suele utilizar un sistema alfanumérico occidental, donde cada letra del alfabeto está representada por un valor numérico simple que va del 1 al 9. No hace falta mucha imaginación para darse cuenta que he descrito un sistema básico para producir información criptográfica, es decir, ocultar información bajo un aparente significado.

 

Los lectores que deseen profundizar sobre este particular e investiguen en la amplia bibliografía disponible en el mercado, quizás puedan encontrarse confusos ante la existencia de diferentes sistemas alfanuméricos, es decir, sistemas con diferente asignación de valores numéricos para las mismas letras del alfabeto.

 

Esto obedece al hecho que cada cultura diseñó sus propias claves en función del alfabeto que tenían a disposición, así como cada autor aportó algo de sí mismo para abordar el tema. El sistema aquí descrito, usualmente adoptado por la mayoría de los numerólogos, es el método occidental derivado de la tradición pitagórica y funciona perfectamente con idiomas como el español, francés, italiano, portugués e inglés, entre otros.

 

Usando la tabla alfanumérica

 

La tabla alfanumérica es muy simple de construir.

 

Escribe de izquierda a derecha, en formato horizontal, los números del 1 al 9. A continuación, en la línea horizontal inferior escribe las primeras nueve letras del alfabeto (de A hasta I). Luego, en la otra línea horizontal inferior, escribe las siguientes nueve letras (de J hasta R) y finalmente, en la última fila horizontal, coloca las letras restantes (de S hasta Z).

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N/Ñ

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

 

 

Como verás, no es estrictamente necesario que te aprendas la tabla de memoria, pues es muy fácil de construir. Observa que la letra Ñ tiene el mismo valor que la letra N, es decir, el 5. La LL y la CH no se consideran letras especiales. Su valor numérico es el de la suma de sus letras componentes.

Veamos a través un ejemplo, cómo asignar los valores numéricos a cada letra. Supongamos que vamos a analizar una persona que se identifique como José Díaz.

 

J

O

S

E

 

D

I

A

Z

1

6

1

5

 

4

9

1

8

 

Como es posible apreciar, a cada letra se le ha asignado su valor correspondiente, según el código alfanumérico occidental.

 

El siguiente paso consiste en sumar tales valores para cada renglón de la identidad (una suma para los valores del nombre y otra para los valores del apellido). Los dígitos finales obtenidos, sin descomponer a un solo dígito, serán aquellos que interpretaremos numerológicamente. Veamos:

 

    Nombre: José = (1 + 6 + 1 + 5) = 13 
    Apellido: Díaz = (4 + 9 + 1 + 8) = 22

     

    En resumen:

     

    Nombre = 13
    Apellido = 22

Te aclaro que el procedimiento que acabas de ver es apenas referencial, puesto que aquí te he mostrado apenas uno de los muchos cálculos que se suelen hacer para obtener información sobre las características de conducta de un individuo. Baste con decirte que un estudio completo de la conducta suele abarcar unos 19 aspectos diferentes que conforman el mosaico de fragmentos que describe las tendencias conductuales de ser humano.

 

Por otro lado, nota que he mantenido un solo valor para cada parte de la identificación personal, el cual es - en cada caso - un número compuesto por dos dígitos, la fundamental pieza interpretativa de cada tema analizado.

 

Aunque hayas visto o leído que en Numerología los números se suman y reducen una y otra vez - paulatinamente, hasta que no se puedan reducir más - con la finalidad de obtener un dígito simple… en verdad ése es un procedimiento muy primario que no muestra la energía dual que el ser humano suele exhibir.

 

Por tanto, es conveniente que sepas que la Numerología que practico y enseño se basa principalmente en la interpretación de números compuestos por dos dígitos, tema sobre el cual conocerás en las próximas páginas. Si deseas saber más sobre el enfoque que doy a los cursos y seminarios que imparto, puedes hacer click en Preguntas y Respuestas sobre Enseñanza y Enseñanza.

 

 

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