Mario Liani - Numerología Transpersonal - Las Enseñanzas de Kryon
Numerología Transpersonal
Artículos - Introducción a la Numerología (Parte 6)
 
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Última actualización: sábado, 30 de marzo de 2013

 

La fecha de nacimiento encubre tu Destino

 

© Bárbara ElíasEl dígito de Destino o Misión de Vida, el número más importante de una Carta Natal, es una vibración creada por procesos de vidas anteriores y caracteriza un ciclo personal que dura toda la vida, desde el mismo instante del nacimiento hasta la partida definitiva, la muerte física. En él se resaltan el tipo de experiencias que el ser humano debería vivir, las virtudes que vino a aprender y a perfeccionar, y la misión que debería desarrollar a lo largo de toda su vida.

 

El Destino se podría interpretar como la descripción de un largo viaje a través de un camino a recorrer y su tránsito depende de nuestro libre albedrío, de nosotros mismos, de nuestra personalidad, es decir, de nuestra forma de reaccionar ante personas, eventos y circunstancias.

 

En general no es fácil cumplir con la Misión que tenemos trazada, pues representa un camino de aprendizaje pleno de responsabilidades personales y obstáculos predestinados, los cuales debemos vencer para poder alcanzar, justamente a través del esfuerzo personal, las metas que dicha senda apunta.

 

Podemos escoger diferentes caminos, emplear el tiempo que queramos, obviar ciertas etapas o integrarnos a ellas más adelante, pero al final acabaremos por enfrentar y vivir inexorablemente las experiencias que nosotros mismos hemos escogido en los Planos Superiores, las cuales generalmente coincidirán con una serie de impactantes sucesos que nos obligarán a tomar consciencia de que debemos hacer ajustes en nuestro proceder. De hecho, las vibraciones numerológicas que marcan el Destino de las personas se repiten cada 9 años, produciendo sobre éstas una periódica influencia correctora de objetivos que frecuentemente coincide con esa toma de consciencia.

 

Sin embargo, a partir de la plena madurez personal comienza a hacerse presente una energía resultante de la interacción entre las características personales del individuo y las vibraciones de su Destino, la cual generalmente estabiliza las tendencias prematuras de los primeros 30 años de vida (infancia, niñez, adolescencia y juventud) y ayuda a que el ser humano tome mayor consciencia de sí y de la dirección que debería transitar durante el resto de su vida.

 

Calcula tu Misión de Vida

 

El Destino o Misión de Vida está grabado en la fecha completa de nacimiento de las personas. Los dígitos que lo representan se calculan a partir de una primera  reducción sectorizada (por día - mes - año) y luego una sumatoria sucesiva de todos los valores numéricos contenidos en dicha fecha, los cuales finalmente pueden ser reducidos a un solo dígito.

 

Tomemos por ejemplo, la fecha hipotética del 1-11-1901 y reduzcamos cada parte de la misma, así:

    10 – 11 – 1901
    (1) – (11) – (1 + 9 + 0 + 1)
    1 + 11 + 11
    23 = (2 + 3) = 5

    Destino = 23/5

Nótese que durante el proceso de descomposición hemos respetado la energía completa del número 11 contenida en el renglón mes (que es un dígito especial) y hemos mantenido la energía del resultante número compuesto 23, además de la del dígito simple 5. Por tanto, la interpretación del Destino de una persona que haya nacido en la fecha antes señalada debe hacerse en función del arquetipo general del 5 tomando en cuenta los detalles que vienen caracterizados por los dígitos que componen el número compuesto 23.

 

Es oportuno señalar que el cálculo de este importante dígito conlleva la aplicación de ciertas reglas que posibiliten la preservación de importante información acerca del proceso evolutivo del ser humano en cuestión. No se trata solamente de sumar y reducir… pues a veces la aplicación de simples procesos matemáticos no garantiza la obtención de apropiados resultados numerológicos.

 

Recuerda: Numerología no es sinónimo de Matemáticas…

 

Cada dígito que interviene en el análisis de una Carta Natal Numerológica tiene una peculiar manera de ser interpretado. En algunos casos, el dígito puede representar la presencia de ciertas características personales, pero en otros casos podría significar una determinada carencia conductual (o lo que es lo mismo, una debilidad).

 

En el caso específico del dígito de Destino, éste caracteriza un camino de aprendizaje, una senda a través de la cual el ser humano deberá aprender a alcanzar el equilibrio entre las tendencias extremas del dígito que la define.

 

El dígito 5, por ejemplo, caracteriza la flexibilidad y la adaptabilidad del ser humano ante cualquier circunstancia de la vida. Presente en el renglón de Personalidad, el dígito generalmente caracteriza una persona flexible, fluida y abierta a los cambios.

 

Sin embargo, como aprendizaje de vida el 5 pudiera estar exigiendo al humano la necesidad de aprender a ser flexible y abierto ante las incertidumbres de la vida, las cuales pueden ser cambiantes. Pero también podría caracterizar la necesidad que la persona aprendiera a administrar su sed de cambios y de aventuras. ¿Cómo saberlo?

 

Justamente a través del conocimiento que tengamos acerca de los modelos de conducta del individuo.

 

Si la persona posee una personalidad opuesta al arquetipo 5 - por ejemplo una personalidad rígida y controlada como el arquetipo 4 - su Destino 5 le estaría señalando la tarea de aprender a flexibilizar sus patrones de comportamiento.

 

En cambio, si este individuo tuviera una personalidad 5 - la misma que su Destino de aprendizaje - su Destino le estaría pidiendo que controlara sus impulsos y sed de aventuras.

 

Por otro lado, el número compuesto 23 caracteriza la modalidad específica bajo la cual la persona deberá trabajar su Destino 5. De hecho, el compuesto 23 advierte que dicha persona debería administrar equilibradamente los aspectos del 2 y el 3, que en este caso se refieren al equilibrio entre las emociones y la socialización.

 

De lo anterior se desprende que la fecha de nacimiento contiene grabada la posibilidad de enfrentar una serie de sucesos relacionados con las oportunidades y los obstáculos  que están conectados con el principal tema de aprendizaje que el ser humano debe acometer durante su estadía en este plano material.

 

Ese aprendizaje está directamente relacionado con su proceso evolutivo como ser espiritual (que comprende aspectos emocionales, intelectuales, profesionales, sociales y humanitarios) y depende esencialmente de la forma como el individuo se desenvuelva durante las sucesivas expresiones de vida que le toque vivir. En otras palabras, el dígito del Destino representa un nivel más de aprendizaje en la Universidad de la Vida, en la escala evolutiva del ser humano.

 

La predestinación y el libre albedrío

 

La mayoría de las personas opinan que es imposible ejercer control sobre la vida, durante la cual todo parece acontecernos de una manera aleatoria e impredecible. Debido a ello, algunos parecen tener más suerte que otros. Otros, en cambio, piensan que el ser humano posee un libre albedrío capaz de torcer cualquier designio aparentemente divino, si fuera capaz de proponérselo.

 

¿La verdad? Ni lo uno ni lo otro…

 

De hecho, todo aquello que nos sucede forma parte de un plan magistral que se  origina a partir de nuestra fecha de nacimiento. Todo lo que nos sucede es la directa consecuencia de las influencias que los códigos numéricos de la fecha de nacimiento emanan sobre nuestros modelos de conducta y nuestras acciones, pues nuestros deseos suelen desarrollar mecanismos sincrónicos de respuesta a ellos, y al final siempre cosechamos las consecuencias de lo que atrajimos para nosotros mismos.

Esto quiere decir que los códigos numerológicos asociados a su fecha de nacimiento caracterizan “el tipo de realidad” que un ser humano experimentará, es decir, las tendencias existenciales regidas por reglas muy precisas, con las cuales tendrá que convivir.

 

¿Qué papel juega entonces el libre albedrío?

 

El libre albedrío representa al factor personal a través el cual el individuo decide “cómo” acometer la realidad que le toca vivir, o dicho de otra manera, cómo acometer el aprendizaje que le toca asimilar. El libre albedrío, por tanto, es el factor que permite decidir cuándo y cómo la persona procurará atajos en su camino.

 

 

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